Dr. Antonio Arista
En los primeros años de vida, el cuerpo de los bebés y niños pequeños puede perder líquidos con facilidad, lo que puede llevar rápidamente a una deshidratación. Esto ocurre cuando el cuerpo pierde más agua de la que recibe, algo común en casos de fiebre, diarrea, vómito o calor excesivo.
Es importante ofrecer líquidos con frecuencia, aunque el niño no los pida. En menores de 6 meses, la leche materna o la fórmula deben seguir siendo la principal fuente de hidratación. A partir de los 6 meses, se puede empezar a ofrecer agua en pequeñas cantidades, siempre como complemento.
En situaciones donde hay mayor riesgo de deshidratación, el médico puede sugerir una solución con electrolitos. Estas bebidas especiales ayudan a reponer los minerales y líquidos perdidos, y están formuladas especialmente para bebés y niños. No se deben reemplazar por jugos, refrescos ni bebidas deportivas.
Un niño hidratado se siente mejor, tiene más energía y se recupera más rápido. Mantener una buena hidratación es una forma simple y poderosa de cuidar su salud.
ReferenciaMayo Clinic. (2023). Dehydration in children: Signs, treatment and prevention.
