Dormir es una necesidad básica para el ser humano, tan importante como alimentarse. Pero, lograr un descanso verdaderamente reparador no siempre es fácil. En muchas ocasiones, no le damos la importancia que merece o desconocemos los factores que pueden alterar un ciclo de sueño saludable.
Es fundamental entender que el sueño regula múltiples funciones del cuerpo y del cerebro. Por eso, cuando no dormimos al menos 7 horas o el sueño es de mala calidad, nuestra salud puede verse afectada.
Si eres de las mamás que prefieren dormir a sus hijos con la luz encendida o al menos con una lámpara, es importante que sepas que esto no favorece el descanso. Lo ideal es dormir con la luz completamente apagada, ya que la oscuridad regula nuestro reloj biológico y estimula la producción de melatonina, la hormona que facilita conciliar el sueño y lograr que sea más profundo y reparador.
Además, dormir en completa oscuridad contribuye a reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades, como la obesidad o la depresión, y permite desconectarnos de las actividades del día, ayudando a despejar la mente.
En cambio, la exposición a la luz artificial, incluyendo la televisión, computadoras o celulares, tiene efectos negativos sobre el sueño. Estas fuentes de luz pueden alterar el metabolismo, dificultar la regulación de la glucosa en sangre y confundir al cerebro, haciéndolo creer que aún es de día, lo que retrasa o impide que conciliemos el sueño adecuadamente.
Apagar la luz por completo al dormir no sólo es un hábito saludable, sino también una herramienta sencilla para mejorar el descanso de toda la familia.
Ale Velasco